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Más de un centenar de profesionales de la arquitectura participaron en la jornada “Retos de la arquitectura de bodega. Cultura y percepción”, celebrada el pasado 11 de febrero en el espacio MAE de Matimex. Este primer evento de 2016 “Arquitectura + Vino”, organizado por Gemma Vidal, responsable de MAE, contó con un primer bloque, bajo el nombre “Pensar la arquitectura de bodega”, en el que intervinieron expertos bodegueros, entre otros, Ignacio Quemada, que describió los inicios de Campo Viejo, un modelo de proyecto para bodegas internacionales en Logroño.
Por su parte, Alfredo Arribas expuso su complejidad para crear una bodega personal., mientras que Fernando Salas, creador de las nuevas salas de barricas para el proyecto de Vega Sicilia, explicó su proyecto de crear espacios con los mismos materiales de los vinos: madera, ladrillo, etc., con una austeridad que sólo rompe una barandilla muy singular de escalera de corte vegetal.
La segunda parte del encuentro contó con un panel de debate, bajo el nombre “La bodega como experiencia cultural”, con expertos, arquitectos y bodegueros. Juan Díez Bulnes, de la bodega Bernabeleva, habló de la herencia de su familia en una finca de casi un siglo en San Martín de Valdeiglesias (Madrid), donde elabora vinos con uvas 100% locales como garnacha y albillo, casi perdidas. A continuación, Relja Ferusic destacó que en una bodega hay que equilibrar todas las piezas: arquitectura, paisaje, consumidor, vinos, el escenario loca,..., mientras que Enrique Valero destacó que la bodega tiene que ser un negocio aunque hay que respetar todos los valores de su historia.
Asimismo, los asistentes pudieron participar en una cata arquitectónica, donde los propios autores de los vinos presentaron sus creaciones: Alfredo Arribas (Clos del Portal), Juan Díez Bulnes (Bernabeleva) y Álvaro Bernardo (La Mejorada).
Para terminar, se abrió el segundo coloquio “Fenomenología de la percepción vinícola”, donde intervinieron César Cánovas, que apostó por hacer equipo con los interioristas para hacer obras y bodegas en restaurantes donde el vino sea el elemento destacado; Ricardo Arambarri, quien expuso sus ganas de desmitificar el vino a través de “un porrón, la música y el ocio” en su local de Logroño; Bruno Murciano, que animó a ofrecer vinos por precios, ocasiones y momentos para copiar la tendencia londinense; e Isabel López Vilalta, que contó sus proyectos de restaurantes.