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La Consejería de Economía, Innovación y Empleo del Ayuntamiento de Zaragoza ha destinado 200.000 euros en ayudas a los establecimientos de hostelería y restauración de la ciudad que les permitan dotarse de los elementos necesarios para ofrecer todas las garantías a sus clientes.
Las inversiones se dirigen a la instalación de sensores de medición que permitan un seguimiento continuo de los niveles; el desarrollo de aplicaciones para controlar la calidad del aire en tiempo real; la implementación de las redes de vigilancia; la instalación de sistemas de ventilación o la puesta en marcha de cualquier otro proyecto que ayude a monitorizar y controlar los niveles de CO2 y de contaminación y a tomar medidas para que el aire en los establecimientos de restauración y hostelería de Zaragoza sea el adecuado según los estándares de calidad.
La idea surgió tras el confinamiento, cuando la Consejería puso en marcha un proyecto piloto para probar filtros de CO2 o Hepa en establecimientos del sector de la hostelería y la restauración con el objetivo de que estos negocios pudieran abrir cuanto antes con todas las garantías.
Esta iniciativa se basaba en un estudio realizado por la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, según el cual se debe cambiar el criterio de aforo por el de calidad del aire, porque la política de control de aforos no tiene ningún rigor científico. “La limitación del 30% de aforo puede parecer una garantía suficiente, pero en realidad no lo es porque no se tienen en cuenta las particularidades de cada local”, asegura el estudio.
Además, el Ayuntamiento encargó al Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja una guía de buenas prácticas para ayudar a los empresarios a realizar adecuadamente la gestión de la calidad del aire en sus negocios, mediante la instalación de medidores fijos en cada local. Dichos medidores no solo tienen que detectar que hay altos niveles de CO2 en el ambiente, también deben poner en marcha los sistemas adecuados para revertir la situación.
Desde diciembre del año pasado, se han instalado 85 medidores de concentración de CO2 en 40 establecimientos comerciales. El Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (IIS Aragón) es el encargado de monitorizar de forma continua los establecimientos con el fin de conocer in situ los resultados que arrojan los medidores en todo momento.
A ellos se han unido, en marzo de este año, 50 locales del barrio zaragozano de El Tubo (la zona de tapeo de Zaragoza) y 12 discotecas y bares de ocio nocturno, con sensores individuales y cinco nodrizas que mandan la señal a un entorno en la nube, para que los usuarios puedan consultar online los datos en tiempo real.
Si un local supera el umbral recomendado y se sitúa por encima de 1.000 ppm (partes por millón, unidad de medida de la calidad del aire), los sensores envían una señal acústica de pitido constante hasta que se rebajen hasta los niveles deseables, que conviene que no superen los 800 ppm, con una medida tan sencilla como la ventilación.
Los hosteleros de El Tubo valoran positivamente esta medida porque, además de evitar otro tipo de regulaciones como el control de aforos, también permite consultar las mediciones a través de la página web, lo que genera más seguridad a los clientes.