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Ubicado en las dos últimas plantas de Wow Concept, Gran Vía 18 es un espacio de más de 1.000 metros cuadrados que apuesta por un interiorismo de estilo retrofuturista y minimalista y tiene capacidad para 220 comensales. Este dúplex recrea un apartamento con mobiliario de diseño y cuenta con vistas a la arteria principal de Madrid.
Al frente de la cocina está el chef Jairo Jiménez. La carta de Gran Vía 18 es un tributo a la comida castiza: desde su ensaladilla rusa de verduras a la brasa con pulpo, croquetas de jamón ibérico semilíquidas con velo de panceta Joselito, morcilla especial de Burgos o chistorra de Arbizu con yema de huevo de corral y piparras semidulces a sus puerros de Tudela al estilo calçots.
Las brasas de encina están muy presentes también. En el apartado de carnes apuestan por cortes de entraña, t-bone que dejan con el lomo trinchado, chuleta de vaca vieja, raza Simmental, madurada 80 días, un corte de lomo bajo de rubia gallega de 10 años de edad criado en Finisterra o steak tartar de vaca vieja madurada. Su rodaballo a la brasa con salsa meunièr a la noisette o su chipirón de anzuelo son dos opciones para los que prefieren pescado.
El quinto piso evoca un salón-comedor lleno de sofás curvos, sillas de diseño, librerías abarrotadas de libros, un antiguo estudio de grabación lleno de vinilos y aparatos de sonido de décadas pasadas
Carlos López es el jefe de pastelería. Su coulant de chocolate 72% de cacao, con helado caramel crunch y nueces pecanas a la cantonesa, es una de las opciones del restaurante. Otras alternativas son su risotto de arroz con leche con crujiente de perrunillas, su tarta de queso Payoyo o el lemon pie de crema de limón cítrica con merengue italiano quemado, polvo de galleta, gel de lima y helado casero de cáscara de limón.
El espacio es obra del estudio de arquitectura External Reference. El quinto piso evoca un salón-comedor lleno de sofás curvos, sillas de diseño, librerías abarrotadas de libros, un antiguo estudio de grabación lleno de vinilos y aparatos de sonido de décadas pasadas.
La sexta y última planta acoge una doble terraza. Aquí destaca una carta informal de tapas y finger food también firmada por Jairo Jiménez. Desde sus clásicos brioches de steak tartar y de anchoa 0’0, el bikini a la brasa, el saam con palomitas de langostinos en tempura hasta el taco de morro de cerdo ibérico crujiente o el pepito de ternera o el cachopín, sin olvidarnos de unas patatas y batatas con salsa brava o el buñuelo de queso Idiazábal. Bocados que se complementan con una coctelería de autor, obra de Daniel Regajo con creaciones como WOW Spritz a base de St Germain, limón, hierbabuena, Grey Goose y champagne o el Sky Garden con Leblon, Martini Ambrato, kiwi, manzana, jalapeño y cilantro.